
5 errores que cometen las multinacionales durante una expansión greenfield
septiembre 4, 2026Costa Rica consolidó una industria de clase mundial. Ahora el mayor desafío será encontrar el talento que sostenga su crecimiento. Hace apenas dos décadas, pocos imaginaban que Costa Rica se convertiría en uno de los principales actores mundiales en la industria de dispositivos médicos. Lo que inició con la llegada de unas cuantas compañías multinacionales evolucionó hasta convertirse en un ecosistema sofisticado que hoy integra fabricantes originales (OEM), empresas de manufactura por contrato (CMO), centros de investigación y desarrollo, proveedores especializados, laboratorios, centros de ingeniería y cadenas de suministro altamente complejas.
Desde Recluta Talenthunter hemos tenido la oportunidad de acompañar procesos de atracción de talento para empresas del sector MedTech durante los últimos años. Esa experiencia nos permite afirmar que la siguiente gran batalla de esta industria ya no consistirá en atraer inversión extranjera.
La verdadera competencia será por el talento. Las compañías continuarán llegando a Costa Rica. Lo realmente difícil será contratar a las personas capaces de operar procesos cada vez más sofisticados en una industria que exige precisión absoluta, cumplimiento normativo y una cultura de innovación permanente.
Costa Rica ya dejó de ser un país de manufactura tradicional
Existe una percepción errónea de que la industria de dispositivos médicos únicamente fabrica productos. La realidad es muy distinta y hoy Costa Rica participa en procesos de ingeniería avanzada, desarrollo de nuevos productos, validaciones, automatización industrial, aseguramiento de la calidad, asuntos regulatorios, logística global, investigación clínica, empaque especializado, esterilización, diseño de procesos y transferencia tecnológica.
Esta evolución ha permitido que el país deje de competir únicamente por la eficiencia operativa y se convierta en un socio estratégico en las cadenas globales de suministro.
El propio ecosistema continúa fortaleciéndose. Según CINDE, desde 2017 el número de fabricantes originales instalados en Costa Rica creció cerca del 39 %, las exportaciones del sector se duplicaron y el empleo aumentó más de un 120 %, lo que refleja una transformación sostenida hacia operaciones de mayor valor agregado. Cada nueva inversión confirma una realidad evidente: las empresas ya no vienen únicamente a producir dispositivos médicos. Vienen a desarrollar conocimiento.
El talento especializado se convirtió en el principal cuello de botella
En nuestra experiencia, prácticamente todas las empresas multinacionales del sector comparten una preocupación común. No es la infraestructura, ni la estabilidad política, ni los incentivos fiscales; es la disponibilidad de talento especializado. Encontrar ingenieros de calidad, especialistas en validaciones, profesionales en automatización, expertos en regulación internacional, ingenieros de manufactura, líderes de Supply Chain o especialistas en ingeniería de procesos resulta cada vez más complejo.
La razón es sencilla. Mientras nuevas empresas continúan estableciendo operaciones en Costa Rica, las organizaciones ya instaladas también siguen ampliando su capacidad. El resultado es una competencia intensa por profesionales con experiencia específica en el sector MedTech.
La industria seguirá creciendo
Algunos podrían pensar que el mercado está llegando a su punto de madurez. Nuestra opinión es exactamente la contraria. Durante 2025 y 2026 continuaron anunciándose nuevas inversiones de compañías internacionales dedicadas a catéteres, componentes de alta precisión, neurodiagnóstico, silicona médica y manufactura especializada, lo que generó cientos de nuevos empleos en distintas regiones del país.
Paralelamente, PROCOMER destacó que el sector representa aproximadamente el 47 % de las exportaciones de bienes del país y supera los 58.000 empleos directos, consolidándose como el principal motor exportador de Costa Rica. Estos datos permiten anticipar que la demanda de talento continuará creciendo en los próximos años. La pregunta ya no es si llegarán más empresas. La pregunta es si habrá suficiente capital humano para responder a esa expansión.
La experiencia técnica ya no es suficiente
Uno de los cambios más importantes que observamos desde Recluta Talenthunter es la evolución del perfil profesional que buscan las compañías. Hace algunos años bastaba con una sólida formación técnica. Hoy las organizaciones buscan profesionales capaces de liderar proyectos multiculturales, comunicarse con fluidez en inglés, comprender normas internacionales como ISO 13485, FDA 21 CFR Part 820 o ISO 14971, trabajar con análisis de datos y participar activamente en iniciativas de automatización e inteligencia artificial.
Las habilidades blandas también cobraron un peso determinante. La comunicación, la capacidad para resolver problemas, el liderazgo colaborativo y la adaptabilidad se han convertido en competencias tan importantes como el conocimiento técnico. En una industria en la que un pequeño error puede comprometer la seguridad de un paciente, las empresas necesitan profesionales capaces de tomar decisiones rigurosas conforme a estándares internacionales.
La inteligencia artificial también transformará el sector
Existe la idea de que la automatización reducirá la necesidad de talento humano. En los dispositivos médicos ocurrirá exactamente lo contrario. La inteligencia artificial permitirá optimizar las inspecciones visuales, el mantenimiento predictivo, el análisis de calidad, la trazabilidad, las validaciones y el control estadístico de procesos.
Sin embargo, alguien deberá diseñar esos sistemas, validarlos, supervisarlos y garantizar que cumplan con los exigentes requisitos regulatorios internacionales. La tecnología incrementará la productividad y el talento seguirá siendo el factor diferenciador. Por ello observamos una creciente demanda de ingenieros capaces de combinar conocimientos de manufactura, software, automatización, análisis de datos y regulación sanitaria.
La formación deberá evolucionar al mismo ritmo que la industria
Uno de los principales desafíos para Costa Rica será acelerar la formación de nuevos profesionales, no solo de ingenieros.
- También técnicos especializados, operadores de alta precisión, expertos en calidad, especialistas regulatorios, profesionales de la Supply Chain y líderes de manufactura avanzada.
- Esto exige una mayor integración entre universidades, colegios técnicos, INA, empresas multinacionales, cámaras empresariales y organismos públicos.
- La velocidad a la que evoluciona la industria supera, en muchos casos, la capacidad tradicional de los sistemas educativos para actualizar sus programas.
- Cerrar esa brecha será fundamental para mantener la competitividad del país.
Nuestra visión desde Recluta Talenthunter
En Recluta Talenthunter creemos que la industria de dispositivos médicos representa una de las mayores historias de éxito económico de Costa Rica. No únicamente por sus exportaciones ni por la inversión extranjera. Sino porque ha demostrado que un país pequeño puede competir a nivel global cuando apuesta por el conocimiento, la innovación y el desarrollo del talento.
Sin embargo, el liderazgo nunca está garantizado. Otros países de América Latina están fortaleciendo agresivamente sus ecosistemas MedTech mediante incentivos, inversión en educación y programas especializados para atraer nuevas operaciones. Costa Rica deberá responder elevando aún más el nivel de su capital humano.
La guerra por el talento ya comenzó. Y no será ganada por las empresas que ofrezcan únicamente mejores salarios. Será liderada por aquellas organizaciones capaces de construir culturas que inspiren, desarrollen carreras internacionales, inviertan en aprendizaje continuo y conviertan a sus colaboradores en protagonistas de la innovación.
Porque en la industria de dispositivos médicos existe una verdad que seguirá marcando la diferencia durante muchos años: la tecnología puede fabricar productos extraordinarios, pero únicamente el talento humano puede convertirlos en soluciones que mejoren y salven vidas.




