Talento especializado: el nuevo desafío de las zonas francas
septiembre 30, 2026Durante décadas, hablar de inversión extranjera y empleo multinacional en Costa Rica significó hablar principalmente de la Gran Área Metropolitana.
Ese patrón comienza a cambiar.
La expansión de proyectos industriales hacia nuevas localidades representa una importante oportunidad de desarrollo regional, pero también obliga a reconsiderar una premisa tradicional: la empresa ya no solo selecciona el lugar donde instalarse; también debe construir el mercado laboral que le permita operar desde ese lugar.
Este cambio puede tener implicaciones profundas para las zonas francas costarricenses.
Llevar inversión fuera de la GAM no significa trasladar automáticamente el talento
Los trabajadores tienen vivienda, familia, centros educativos, redes personales y patrones históricos de movilidad.
Por esta razón, cada proyecto fuera de los principales corredores empresariales necesita evaluar en paralelo la infraestructura y el talento.
El análisis debería considerar aspectos como:
- población económicamente activa dentro del radio de influencia;
- perfiles técnicos disponibles;
- centros de formación cercanos;
- transporte público;
- tiempos de desplazamiento;
- niveles salariales locales;
- disponibilidad de supervisores y gerentes.
El mapa de talento puede ser tan importante como el mapa inmobiliario.
La regionalización representa una oportunidad para Costa Rica
El desarrollo fuera de la GAM puede disminuir las presiones sobre algunos mercados laborales tradicionales y distribuir mejor las oportunidades económicas.
PROCOMER informó que durante el primer semestre de 2024 la inversión extranjera fuera de la GAM pasó de un flujo negativo de US$52,6 millones a uno positivo de US$57,5 millones.
Además, compañías de distintos sectores han comenzado a establecer o ampliar sus operaciones fuera de los núcleos históricos.
DDS Lab, por ejemplo, inauguró una operación en Grecia con la expectativa de un crecimiento significativo del empleo regional.
Cartago también continúa consolidándose como polo industrial. En agosto de 2026, la expansión de Zollner en la Zona Franca La Lima anunció la creación de cerca de 500 nuevos puestos de trabajo, así como la firma de acuerdos con más de 80 proveedores locales.
Una nueva zona franca necesita construir su propio ecosistema laboral
Las primeras empresas que llegan a una región enfrentan una realidad diferente a las compañías que se instalan dentro de un clúster maduro.
En un ecosistema consolidado, los candidatos ya conocen conceptos como la manufactura médica, procesos regulados, turnos de producción, calidad, Lean Manufacturing o entornos multinacionales.
En una región nueva, una parte de esas competencias debe desarrollarse, esto no necesariamente representa una desventaja, pero puede ser una oportunidad para formar personas desde el principio de acuerdo con las necesidades futuras de la industria.
El desarrollo regional debería combinar inversión con:
- formación técnica + universidades + empleadores + instituciones públicas + transporte + planificación territorial.
Sin esta coordinación, una región puede atraer infraestructura más rápidamente que desarrollar talento.
El transporte puede convertirse en una herramienta de reclutamiento
Tradicionalmente, el transporte y los recursos humanos aparecen en presupuestos diferentes.
Desde la perspectiva del candidato, están directamente relacionados.
Un salario aparentemente competitivo puede perder atractivo si una persona necesita invertir tres horas diarias en desplazarse.
Por el contrario, el transporte corporativo, las rutas eficientes o los esquemas laborales flexibles pueden ampliar significativamente el radio de captación de talento de una empresa.
Por esta razón, al analizar la contratación para zonas francas en Costa Rica, resulta conveniente medir el mercado disponible en minutos de desplazamiento y no únicamente en kilómetros. Es una diferencia conceptualmente pequeña, pero relevante en términos operativos.
Los puestos operativos y los gerenciales requieren estrategias diferentes
Un proyecto nuevo puede encontrar suficientes personas para determinados puestos de entrada en una región, pero enfrentar dificultades para cubrir posiciones técnicas y gerenciales.
Los líderes experimentados suelen concentrarse en las áreas donde históricamente han operado las empresas.
Para atraerlos hacia nuevos polos será necesario evaluar:
- compensación;
- flexibilidad;
- reubicación;
- transporte;
- oportunidades de crecimiento;
- alcance real de la posición.
En búsquedas gerenciales, publicar una vacante y esperar candidatos puede resultar insuficiente.
Un artículo reciente de Recluta Talenthunter sobre reclutamiento de Gerentes de Operaciones para multinacionales y zonas francas destaca que estas posiciones combinan conocimientos de productividad, calidad, inventarios, seguridad, cumplimiento y liderazgo, lo que reduce significativamente el universo potencial de candidatos.
La regionalización del empleo hará aún más importante la búsqueda directa de perfiles especializados.
El mayor riesgo sería reproducir el mismo modelo en diferentes lugares
Expandir las zonas francas fuera de la GAM no debería implicar copiar físicamente los parques industriales existentes.
Cada región posee características diferentes.
La oferta educativa, la estructura demográfica, la actividad productiva tradicional y la disponibilidad de infraestructura varían entre las comunidades.
Una estrategia inteligente debería identificar qué industrias tienen mayor afinidad con las capacidades existentes y qué competencias pueden desarrollarse de manera razonable.
De esta manera, la inversión puede generar verdaderos clústeres regionales y no solo instalaciones geográficamente dispersas.
La formación debería comenzar antes que la contratación
Imagine una organización que espera contratar a 500 personas en los próximos dos años.
El momento de comenzar a trabajar en esas habilidades no es cuando se publican las 500 vacantes: es ahora.
Las empresas pueden colaborar con instituciones educativas para diseñar cursos técnicos, programas de idiomas, certificaciones, prácticas profesionales y contenidos relacionados con la manufactura avanzada.
Esta estrategia beneficia tanto a la empresa como a la comunidad.
También reduce el riesgo de tener que trasladar trabajadores desde otras regiones en lugar de generar oportunidades laborales locales.
CINDE ha destacado repetidamente que la conexión entre la academia y la industria ha sido uno de los factores que han permitido a Costa Rica desarrollar su ecosistema de ciencias de la vida.
Esa misma fórmula puede aplicarse a nivel regional. Las zonas francas podrían convertirse en polos de movilidad social regional
Existe, además, una dimensión menos discutida.
PROCOMER indica que los salarios promedio dentro del Régimen de Zona Franca son considerablemente superiores al promedio nacional y que el régimen generó más de 265.000 empleos directos e indirectos en 2024.
Llevar más de estas oportunidades a otras regiones podría generar efectos que van mucho más allá de las exportaciones.
Puede modificar las decisiones educativas, aumentar los ingresos familiares, desarrollar proveedores locales, generar nuevas carreras profesionales y reducir la necesidad de migrar a la GAM.
El verdadero impacto de una zona franca regional, por lo tanto, debería medirse no solo por los metros cuadrados construidos o las empresas instaladas, sino por cuánto talento local logró desarrollar en sus primeros diez años.
Una nueva perspectiva para la inversión
Durante mucho tiempo Costa Rica se preguntó:
- ¿Cómo podemos llevar más empresas fuera de la GAM?
Quizás ahora convenga agregar una segunda pregunta:
- ¿Cómo podemos hacer que el talento de esas regiones crezca junto con las empresas que estamos atrayendo?
La diferencia es importante: la primera pregunta produce edificios; la segunda puede producir ecosistemas.
Y en una economía internacional en la que el conocimiento representa cada vez una proporción mayor del valor agregado, probablemente sean los ecosistemas, y no solo los incentivos, los que determinen qué regiones captarán la siguiente generación de inversión.


